sábado, 18 de diciembre de 2010

Tribulación con los pavos de Navidad

Menuda llantera de las hermanas Remedios y Antonia.
¿Qué ocurrió?
Resulta que las pobres ancianas solteronas, llevaban más de medio año cebando a tres hermosos pavos para disfrutarlos en Nochebuena con la poca familia que les quedaba. Se había convertido en una tradición reunir en su casa a la familia para cenar en día tan señalado. Ellas se encargaban de alimentar y nutrir a las aves con los mejores piensos, los pavos campaban a sus anchas en el huerto de Aljucer, creciendo sanos y robustos. Día a día se veían más hermosos, felices y confiados, sin sospechar que al final del año, iban a ser principal manjar del festivo menú. Las solteronas lo hacían con amor y satisfacción, era el único día que podían disfrutar de sobrinos, hermanos y sobrinos-nietos…sin embargo, el único interés de la familia era la exuberante cena a mantel puesto. Las pobres viejas pasaban por alto ese detalle mezquino.
Pero ocurrió algo inesperado. Llegó la Nochebuena y, cuando ya estaba todo previsto para la celebración, la gran mesa dispuesta en frente de una enorme chimenea huertana, vasos, cubiertos, vinos excelentes, entremeses…y los invitados dispuestos a hincar el diente, resulta que el festín se tuvo que suspender: ¡no había pavos! Los pavos habían desaparecido.
En su lugar, la familia se encontró a las pobres viejas enfrente del fogón de leña, hundidas y llorosas. ¡Unos inmigrantes amigos de lo ajeno, les habían robado las rechonchas aves!
Sucedió que, tras pelar los pavos con agua caliente y adobarlos con especias, los dejaron marinando en un lateral de la casona enfrente del camino que conduce al río.
Lo demás, ya se pueden imaginar…
La prole familiar, se fue por donde vino. Ni siquiera un pequeño consuelo, ni un adiós dieron a las pobres viejas. Quedaron sentadas en unas banquetas de madera, enfrente del fogón, cabizbajas y abatidas, parecía que se estaban consumiendo como los troncos de la chimenea.
Era noche de paz y amor, para todos, pero no para las pobres viejas.
¡Cuán duro, cuán amargo es llegar a ser viejos!


©Antonio Capel Riera

sábado, 4 de diciembre de 2010

Aterrizaje a traición

FICHA:
ATERRIZAJE A TRAICIÓN
de Antonio J. Capel Riera
Edita: Azarbe, S.L.
Murcia, 2010
Género: narrativa
Encuadernación: Rústica
ISBN: 978-84-96946-83-5
133 páginas.
Página del autor.
Portada: Cindie Capel Durán
COMENTARIO de Francisco Javier Illán Vivas.
Antonio J. Capel Riera sorprende en esta novela a los que hemos leído, hasta la fecha, lo que ha publicado, pues si esperábamos una comedia, nos encontraremos con un drama donde el autor pone de manifiesto su conocimiento de la aviación, los términos que en ella se utilizan y otros detalles que dan realidad a esta historia de una mujer Mary Smith, entre dos hombres, Peter Sánchez Y Robert Taylor.

Así de sencillo podría pensarse que la trama es facil de adivinar, pero no cuando se está a miles de pies de altura, en un Jumbo 747, y Peter Sánchez es el piloto y Robert Taylor el copiloto.
Además, el autor añade un elemento distorsionador, el teniente William Meyer, pasajero del vuelo, de regreso a Estados Unidos desde su destino en Bagdad, un hombre atormentado que será protagonista, héroe a la fuerza, tras la tormenta de sentimientos que se desboca en la cabina del Jumbo.
El FBI, militares en Estados Unidos y en Bagdad, un afamado psicólogo neoyorquino y un mecenas que ama más la vida que el dinero, serán los elementos que rodean la trama hacia un final inesperado que responde al título elegido por Capel Riera: aterrizaje a traición.
Publicado por Francisco Javier Illán Vivas