Mostrando entradas con la etiqueta antonio capel. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta antonio capel. Mostrar todas las entradas

domingo, 14 de noviembre de 2010

EL VIVO AL BOLLO, EL MUERTO AL HOYO

Pero si está muerto…! ¿Es que va a continuar la fiesta?
-¡Por supuesto!- dijo el anciano presidente del Hogar de Pensionistas apenas sin inmutarse.
-No lo podemos dejar aquí en medio de la pista de baile- objetó el sorprendido podólogo al presidente.
-Acomódalo en el sillón de tu consulta…
En los Hogares de Pensionistas repartidos por toda la geografía española, acontecen situaciones de las más variadas y entretenidas. Con la vejez el corazón no mejora, se endurece. Y ésta es la historia que sucedió un caluroso domingo de julio.
Se celebraba un concurso de baile en el Centro de Jubilados, para ello se había engalanado el salón con banderitas con los colores de la Enseña Nacional; en todo el recinto aparecían el rojo y el amarillo, salteados con globos de varios tamaños, destacando los alargados en forma de una gigante salchicha, que de vez en cuando estallaban produciendo un sonoro estampido que hacían saltar de la silla a alguna asustadiza anciana, seguidas de unas risas desdentadas y convulsas de algunos de los ochentones presentes.
La burla y el ridículo de los presentes se hacían ostentosos si la exclamación era desproporcionada; y por ahí empezaban las discusiones, porque entre todas las injurias las que menos se perdonan son la burla y el ridículo.
El Presidente lo tenía todo dispuesto; el músico con sus sofisticados instrumentos empezó a ambientar la reunión. Se organizó la Mesa del Jurado, cuya responsabilidad recayó en el podólogo del Centro. “Maldita la gracia que me hace”, pensaba. Y tenía razón. Un domingo de julio a 40º grados y a las cinco de la tarde no daría ganas a ningún mortal, y más al podólogo quien tuvo que desplazarse de la playa para presidir dicho concurso a petición de la Junta Directiva del Centro.
El Presidente tras hacer la presentación del Jurado del Concurso y del músico e informar de las bases del mismo, ordenó el inicio de la competición. Empezaron a retumbar en el salón los compases de un pasodoble español, abuelos y abuelas, de un salto, como si estuviesen impulsados con un resorte en los glúteos, se pusieron en pie olvidándose de sus oxidadas rodillas y demás artrosis varias. Bailaban en parejas, siendo la mayoría ‘arrejuntados’, no porque no pudieran casarse como Dios manda, porque si lo hacían legalmente perderían la Pensión de Viudedad, y con los tiempos que corren y la escasa pensión, apenas daría para subsistir.
Aparte de las parejas heterosexuales, también participaban las formadas por mujeres, y no porque fueran ‘de la acera de enfrente’, si no porque no habían hombres suficientes para poder constituir la pareja de baile para concursar. En los Hogares de Pensionistas de España predominan las mujeres porque son más longevas que los hombres. La esperanza media de vida de los españoles supera los 80 años, sin embargo, las mujeres viven unos seis años más que los hombres.
Pero aconteció un hecho inesperado: a las cinco y diez, y tras los primeros compases del archiconocido pasodoble ‘España cañí’, se oyó un golpe seco: cayó fulminado al suelo uno de los concursantes. Su aspecto era esperpéntico; quedó boca arriba, la mirada hacia la Mesa del Jurado y una sonrisa como diciendo: ¡Va por ustedes!
Ante el imprevisto suceso, el podólogo -a la sazón presidente del Jurado- ordenó parar la música.
-Pobretico…murió como quería…-decían unos.
-Era su pasodoble preferido- aseguraban otros.
Conforme se acercaban algunos a curiosear, lanzaban exclamaciones de todo tipo:
-Es que le echó mucha enjundia…-decía uno mirándole a la cara sin expresión.
-Ya se lo decía yo- manifestaba otro de los más allegados- No te embeleses tanto con ese pasodoble que un día te va a dar algo.
Y así fue como sucedió.
Entretanto, mientras colocaban al desafortunado bailarín en la habitación del podólogo, éste se sorprendió al oír nuevamente repiquetear las castañuelas del pasodoble español.
“No puede ser, se debe tratar de un error” pensaba mientras intentaba acomodar al finado en el sillón podológico a ritmo de pasodoble. Llegó a pensar que el músico no se había enterado que aconteció un hecho luctuoso.
Apenas salió de la habitación tras intentar enderezar al difunto, -cosa que no pudo conseguir por la forma del sillón-, mas parecía un paciente sentado esperando los servicios profesionales del podólogo, se dirigió al presidente del Centro para pedir explicaciones porqué se había reiniciado la fiesta.
La respuesta del presidente no se hizo esperar:
-El muerto al hoyo, el vivo al bollo –dijo sonriendo mientras bailaba con una longeva de pelo largo de color morado.
-Pero habrá que llamar a Urgencias para que certifique su defunción- dijo el atribulado podólogo.
-Encárgate tú, la fiesta no se puede detener…
El podólogo no salía de su asombro ante las manifestaciones del presidente del Centro. ¿No se daba cuenta de que había un muerto en la habitación contigua víctima de un pasodoble? Por lo menos debería existir un mínimo de respeto ante un ser humano –ahora sin vida- que minutos antes estaba participando del jolgorio organizado por el propio Centro. El podólogo no daba crédito a lo que estaba viendo.
-Pero, ¿el concurso continúa? –preguntó más con miedo que con indecisión.
-¡Pues claro que continúa! Y toma buena nota de los participantes porque eres el Presidente del Jurado –le espetó el intemperante anciano.
El podólogo turbado por los acontecimientos, logró llamar a Urgencias y aguardó en la mesa del jurado a que viniese un médico para firmar el Certificado de Defunción. Entretanto, daba una ojeada a los concursantes, sin ver sus evoluciones danzarinas, más bien miraba sus rostros con el fin de encontrar algún atisbo de preocupación o tristeza por lo ocurrido.
Pero a nadie parecía importarle lo sucedido.
En un pequeño alto que hizo el músico para reparar unos cables que una de las ancianas se llevó por delante al dar un giro como un trompo y salir desorientada, el podólogo aprovechó para conversar con el presidente; quería una explicación más convincente de que no se hubiese detenido la fiesta.
-Verás, mi joven podólogo –dijo el presidente aspirando una bocanada de aire, para coger fuerzas tras el exhaustivo baile-. Todos los que estamos aquí, nos encontramos en la recta final de nuestras vidas; un año para ti es un día para nosotros. Probablemente, la próxima semana, algunos de los presentes esté criando malvas…
La conversación se vio interrumpida porque comenzó a sonar otro pasodoble; y una octogenaria cogió del brazo al directivo del Centro y a tirones lo llevó a la pista de baile, entre risas. El podólogo quedó pensativo, sabía que la virtud de envejecer es la virtud de conservar alguna esperanza. Y probablemente éste domingo caluroso era el de una esperanza de alguno de los concurrentes.
Al poco, llegó una ambulancia con una joven doctora; era obvio de que se trataba de una doctora sustituta. En verano, los Servicios de Urgencias por regla general son atendidos por médicos que han acabado la carrera recientemente. Los médicos veteranos, si pueden, se quitan de encima los meses de verano.
La doctora, nada más entrar, creyó estar en el lugar equivocado al apreciar la diversión del Centro. Ahí no podía hallarse un difunto. Se acercó al Conserje, éste la envió al Presidente del Centro, y éste a su vez, al podólogo.
-Soy la doctora de Urgencias…creo que me han dado mal la dirección- dijo algo confundida.
-Es aquí. Le han dado bien la dirección –dijo el podólogo intentando despejar su duda y dirigiéndola hacia la sala de curas.
-¿Y esta fiesta? –preguntó aún mas asombrada.
-Bueno…son mayores y el poco tiempo que les queda lo aprovechan –dijo el podólogo con una pizca de humor negro.
La incrédula doctora examinó y auscultó al difunto, confirmando su muerte y extendiendo el Certificado de Defunción.
Nada mas marcharse la doctora, apareció una Jueza, también joven, y probablemente de igual forma sustituta. Y de la misma manera que la doctora, se sorprendió de que hubiese una fiesta en el lugar funesto de los hechos. Los ojos como platos, extendió el Certificado del levantamiento del cadáver y se marchó por donde vino como alma que lleva el diablo.
A continuación de la Jueza, llegaron los operarios de la funeraria con el ataúd al hombro.
-¿Seguro que es aquí? –preguntó uno de los empleados secándose el sudor de la frente.
-No creo –dijo el otro-. Aquí hay mucha marcha.
Cuando se disponían a irse, el podólogo se dio cuenta que a ellos también la situación se les hacia inverosímil, y prestamente se acercó antes de que cargasen de vuelta con el pesado ataúd.
-Por aquí, por favor –dijo mostrándoles la puerta de la sala de curas.
-¡Joder con los viejos! Han perdido la vergüenza con tal de ligar…-comentó uno de ellos con cara de consternación.
Como pudieron, alzaron el cadáver del sillón y colocaron el tieso cuerpo dentro del ataúd. No pudieron extender una de las piernas debido a la rigidez, por lo que no cerraron el ataúd, posponiendo dicha acción para cuando llegasen a la funeraria.
La salida del finado del Centro de Jubilados fue épica. Los operarios apenas podían con el pesado ataúd con la caja destapada, pero sobre todo, lo más trabajoso era sortear a las parejas que estaban bailando. Unas veces frenaban bruscamente para no ser atropellados por una fogosa pareja de ancianos danzarines, y otras, aceleraban el paso al ver un claro para conseguir llegar a la salida.
En su último viaje del finado por la sala de baile, con el ataúd sin la tapa, dejaba ver la cara del difunto, que parecía que estaba echando un último vistazo con los ojos a media luz a los bailarines.
-Hasta dentro de un rato, Pepe –dijo un pensionista cuando pasó por su lado haciendo un paso de torero a ritmo del pasodoble que estaba bailando en ese momento.
Risas, muchas risas…saben que el próximo puede ser uno de ellos.
Escrito

viernes, 29 de octubre de 2010

¡Maldita Inquisición! Maldito Fray...

Fray Diego de Landa, subido en una gran piedra maya llena de jeroglíficos, se dirigió encolerizado a los españoles que había mandado citar:
-¡Oídme con atención! –dijo gritando-. A estos indios les hallamos gran número de libros con letras y figuras extrañas, que son supersticiones y falsedades del demonio, y se las hemos quemado.
Algunos de los colonizadores presentes apenas le hacían caso, estaban más preocupados en desmontar la selva para sembrar; y preferían que sus indios estuviesen trabajando en sus tierras quitando hierbas que oyendo la palabra de Dios.
Este hecho enfureció más al fraile Landa.
-¡Traedme a Pencuyut y a Tekit! –ordenó.
Y delante de todos, sacó una espada toledana y les arrancó una oreja a cada uno de los caciques mayas.
Francisco Montejo y Juan Pech, conquistadores veteranos, protestaron por el abuso.
-¡Se lo merecen! –exclamó Fray Landa-. Les he dado con su propia medicina, son sanguinarios.
Los conquistadores volvieron a desaprobar tal acción. Entonces Fray Landa decidió escarmentarlos ordenando cinco azotes a cada uno.
-Os estáis pasando- dijo uno de los colonos-. Me quejaré a la Corona.
El fray respondió quemando unos 5000 ídolos, multitud de manuscritos y variados objetos sagrados. También ordenó que les raparan la cabeza. Algunos indios se suicidaron porque no pudieron soportar la humillación de que les cortaran el pelo.
La queja tuvo repercusiones. Felipe II mandó traer a Fray Landa para que se defendiera. Su obstinada actitud por evangelizar hizo desaparecer documentos valiosos de la cultura maya. No obstante, algunos colonos españoles guardaron algunos libros, que hoy en día, han servido para descifrar los misterios mayas. Mientras Madrid era una polvorienta aldea, los mayas poseían majestuosos observatorios. Sus pirámides tenían 365 escalones, coincidiendo con los 365 días del año.
El calendario maya finaliza el 23 de diciembre de 2012. ¿Qué pasará?
¡Maldita inquisición y santos oficios!
Dicen que al final de sus días, Fray Landa se arrepintió y escribió la obra más importante sobre la cultura maya.
¡A buenas horas…!

martes, 28 de septiembre de 2010

¡El abuelo se va de fulanas...!¡Hay que pararlo!

Don José hizo una gran fortuna con la exportación de cítricos y con la venta de agua de sus embalses para el riego de limoneros, naranjales y mandarinas. Eran muchos los agricultores que necesitaban agua para sus cultivos y Don José les vendía el líquido elemento obteniendo enormes ganancias. ¡Dichosa escasez de agua!
A pesar de ser Licenciado en Derecho, Don José nunca ejerció la profesión, sin embargo, le fue muy útil para el desarrollo de su empresa. Exportó a casi toda Europa y parte de África. Tiene tres hijos a los cuales les ha dado lo mejor que se puede dar: carreras universitarias. Dos de ellos son abogados y otro médico.
Al cumplir los setenta años Don José enviudó, liquidó la empresa y repartió el dinero en cuatro partes: tres para los hijos y una para él. A cada uno tocó a mas de dos millones de €uros, dinero mas que suficiente para vivir como un Sultán.
Los hijos, pese a estar en muy buena posición económica, este obsequio millonario les supuso una sorpresa imprevista. Cambiaron de coche, planificaron un crucero e hicieron innumerables fiestas. ¡La familia feliz!
Pero al poco tiempo todo empezó a violentarse. El padre empezó a frecuentar una afamada cafetería cerca del edificio donde viven los hijos, acompañado de mujeres de dudosa reputación. Un día aparecía con una morena espectacular, otro, con una rubia despampanante, en fin, no pasaba inadvertido su comportamiento para los vecinos del barrio. No podían creer que Don José, casto y puro, de misa dominical y padre ejemplar anduviese en esos devaneos amorosos.
Pronto llegó a oídos de los hijos las aventuras amorosas de este “añejo casanova”, y decidieron celebrar una reunión urgente de familia porque se estaba convirtiendo en la comidilla del barrio y de la ciudad, y vivía mancillando el honor de la familia, además, de desprestigiar profesionalmente a los hijos.
-No es posible que Papá se gaste diariamente 300 €uros en fulanas- gritaba el médico a sus hermanos en su consultorio, lugar donde se estaba llevando a cabo la reunión.
-Así es- ratificó uno de los hermanos. –Nos lo ha dicho Pepe el del bar; además nos lo ha confirmado el Director del Banco. Dice que retira 500 €uros todos los días.- recalcó el hijo.
-Hay que dar una solución urgente- dijo el abogado, el menor de los hermanos.
Los tres hermanos decidieron solicitar un Informe del Psiquiatra para certificar que el padre había perdido el juicio. Dicho, pero no hecho. El anciano se negó rotundamente visitar la consulta del facultativo.
-Terminante me niego ir al Psiquiatra. ¿Acaso estoy loco?- reclamaba a sus hijos.
-No se trata de eso Papá, solo queremos velar por tu salud y por tu bienestar. Sabemos que últimamente estás gastando mucho dinero- dijo el médico.
-A vosotros que os importa lo que yo me gasto. Es mi dinero.- se defendía Don José. -¿No os he dado estudios universitarios? ¿Es que os parece poco el dinero que he repartido?- se quejaba el padre.
En tanto Don José continuaba con sus amoríos, sus hijos enrojecían de ira cuando le enumeraban las hazañas seductoras del padre, de manera que tomaron la decisión de iniciarle una demanda alegando un trastorno psíquico.
Para ello, el forense judicial tuvo que hacerle un reconocimiento exhaustivo y completo para convencerse de que estaba en perfecto estado mental y así evitar una nueva exploración que, con toda seguridad iban a solicitar los hijos.
Llegó el día del pleito y el Juez dio la razón al anciano. Dictaminó que estaba en perfectas condiciones mentales y no sufría ninguna perturbación que le impidiese hacer con su dinero lo que le venga en gana.
Tanta fue la afrenta para los hijos que tuvieron que cambiar de domicilio, no soportaban los comentarios jocosos y socarrones del los vecinos; en tanto el abuelo tarambana, era la alegría del bar.

sábado, 17 de julio de 2010

Pizarro en la Isla del Gallo


Pizarro, todo sudoroso desenvainó su espada. Apenas tenía fuerza para levantarla, con la mala fortuna que se le enganchó en una correa de la armadura, y casi cae de bruces al desenredarla. Su espigado y demacrado cuerpo, más parecía el de un indigente que el de un conquistador español.

Miró a los soldados, y sacando fuerzas de flaqueza intentó conseguir un vozarrón de su reseca garganta para impresionar. Pero lo único que logró fue emitir una voz aflautada, apenas audible, y trazando una línea en la húmeda arena dijo:

-Por este lado se va a Panamá, a ser pobres, y por éste al Perú, a ser ricos; el que se tenga por listo y valiente que escoja – arengó, mirando altivamente al grupo de aproximadamente ochenta soldados.

La maltrecha tropa oyó con asombro la arrogancia del Capitán, se miraron entre ellos desconcertados porque nunca lo habían visto tan pedante. Pensaban que podría ser producto de una fiebre de las muchas que estaban pasando. Las picaduras de los enormes mosquitos los dejaban sufridos, con unas descomunales ronchas que no hacían más que rascarse con ganas hasta sacarse sangre.

De pronto, al fondo, se oyó una risotada, que a su vez hizo que los presentes soltaran otra aún más sonora.

Todos se volvieron hacia la procedencia de tan intempestiva carcajada. Incluso Pizarro.

-¡Qué coño pasa…! –bramó Pizarro-. ¿He dicho algo jocoso?

Todo el mundo permaneció en silencio pendiente de Pizarro, quien a grandes zancadas con sus larguiruchas piernas se dirigió hacia el autor de la algazara.

-Mi Capitán…no me pude contener ante la ocurrencia del piloto Bartolomé Ruiz –se justificó uno de los soldados, tartamudeando de miedo porque conocía las malas pulgas del Capitán, que ya lo tenía enfrente con la espada desenvainada.

El piloto del navío Bartolomé Ruiz era un experto navegante y popular en el destacamento por varios motivos: fue el que descubrió la Isla del Gallo, era un comilón empedernido, y era un bromista sagaz. Siempre estaba de buen humor a pesar de las adversidades.

-¡Entonces, pues, vuestra merced dígalo en voz alta! ¡Queremos reírnos todos! –gritó Pizarro, con los ojos que parecían dos brasas de la rabia por haberle interrumpido.

-Su merced, el piloto Don Bartolomé, dijo que si el maricón del cocinero se apunta, él va detrás –respondió con miedo.

Otra sonora carcajada irrumpió en la húmeda playa de la Isla del Gallo, provocando que algunas aves tropicales huyeran despavoridas. Conocían de sobra el apetito y la voracidad ingobernable de Bartolomé Ruiz.

Pizarro buscó con la mirada al cocinero de los expedicionarios:

-¡Cocinero! –vociferó Pizarro.

-Yo voy con vos a la fin del mundo, mi Capitán –dijo el cocinero con soniquete afeminado y acento gaditano, contoneándose a pasitos hasta traspasar la línea en la arena.

-¡Y yo…! –secundó Don Bartolomé. No tuvo más remedio que saltar la línea después de lo que dijo el autor de la carcajada.

A continuación, de manera vacilante, once más pasaron la línea que trazó Pizarro.

Pizarro no podía disimular su júbilo. Pensó que ninguno iba hacerlo; el descontento entre los soldados era muy grande, llevaban dos años pasando calamidades sin conseguir los grandes tesoros deseados, y la mayoría estaba a punto de desertar y regresar a Panamá.

Y dirigiéndose a los que franquearon la línea les dijo:

-A partir de hoy seréis conocidos como ‘Los trece de la fama’, y seréis muy ricos. El oro del Perú nos espera.

Pizarro, con la espada les indicó que se cobijaran bajo un frondoso árbol; al resto, los miró con desprecio y con una sonrisa burlona.

Dicha mirada no pasó desapercibida para un grupito situado en la parte cercana al barco. Entre ellos se encontraba Don Alonso de Sevilla, veterano soldado con experiencia en varias batallas en Flandes, de familia de alcurnia. Uno de los presentes, un fornido y joven soldado con ganas de aventuras, se acercó discretamente y le preguntó:

-¿Cómo es que no se apuntó vuestra merced?

-¡Jamás! Mi dignidad me impide estar a las órdenes de un analfabeto –dijo entre dientes Don Alonso.

-¿Me está diciendo que el Capitán no sabe leer? –preguntó sorprendido el joven soldado español.

-¡Ni leer ni escribir! –sentenció el viejo soldado, soltando un escupitajo a modo de maldición.

El sorprendido hombre de armas, quiso saber más del Capitán Pizarro. No entendía cómo un analfabeto había llegado a ser el comandante de un ejército de valerosos hombres.

-Entonces, ¿cómo es que ha llegado a ser el jefe de la expedición? –preguntó el soldado con más interés, pensando que él alguna vez también podría mandar un destacamento.

-Es un recomendado por su padre, el hidalgo Don Gonzalo Pizarro, mano derecha de Don Gonzalo Fernández de Córdoba, ‘El Gran Capitán’, conocido en el mundo entero por sus estrategias militares al servicio de los reyes católicos.

-Y… ¿por qué es analfabeto? -preguntó aún más asombrado el soldado.

-Es hijo bastardo. Es fruto de una relación con la criada de una hermana solterona del hidalgo –dijo con desprecio Don Alonso.

-Pero si es de una familia adinerada, ¿Por qué vino en busca de riquezas a las Nuevas Indias?

-Porque huyó de la hacienda del padre –informó Don Alonso, y añadió-. Estaba cuidando unos cerdos para elaborar unos buenos jamones extremeños a base de bellotas y desaparecieron. Se había quedado dormido debajo de un alcornoque.

-¿Por tan sólo ese motivo está aquí?

-Esos cerdos estaban siendo engordados para el Rey Fernando, y al enterarse Don Gonzalo que habían escapado, montó en cólera y le atizó una tunda que estuvo más de un mes escalabrado, ¿ves esa cicatriz en la frente? No es resultado de ninguna batalla, es un sablazo de su padre.

-¡Vive Dios! – exclamó el joven aventurero.

Don Alonso, observando que el joven y fuerte soldado estaba interesado en su relato, continuó.

-Cuando se recuperó decidió marcharse de la hacienda y se alistó en los Tercios Españoles y se fue a luchar a Nápoles contra los franceses. Ahí lo conocí, coincidimos en una emboscada, y puedo decir que no he conocido hombre más avaricioso y sanguinario.

-¿Decís avaricioso? Pero si en Nápoles no hay oro ni tesoros que no estén a buen recaudo.

Don Alonso sonrió burlonamente ante la ingenuidad del aprendiz a soldado, y señalando a Pizarro, que se encontraba hablando con los trece voluntarios, dijo:

-Ése que estás viendo ahora mismo con tus ojos, después de muertos nuestros enemigos, les quitaba todo lo que él entendía que era de valor: los borceguíes, cascos, medallas, anillos, muñequeras…incluso llegó a degollar a uno porque no podía quitarle la cadena, que no era más que un oxidado latón.

-¡Santo cielo! –volvió a exclamar el soldado.

Don Alonso, viendo el aturdimiento del joven conquistador, abundó en su decisión de no enrolarse con Pizarro.

-¿Comprendes porque no quiero estar bajo las órdenes de un ignorante? - Y terminó añadiendo-. No quiero ni pensar qué hará con los pobres indios que encuentre. Los someterá a todo tipo de torturas con el único fin de encontrar oro a costa de martirios, engaños y mucha sangre.

-Pero somos conquistadores y exploradores –dijo el soldado intentando justificar a Pizarro-. Además, los indios también son sanguinarios y entre ellos hacen ritos macabros.

Don Alonso se sorprendió ante el alegato del soldado.

-¡Por Dios!...entonces si son caníbales, ¿nosotros tenemos que comérnoslos? –exclamó con ira-. Yo soy de la teoría de fray Bartolomé de las Casas: hay que poblar sin derramar sangre y anunciar el evangelio, sin estrépito de armas.

El soldado quedó sumido en una profunda reflexión.

-Vuestra merced, me ha abierto los ojos: yo tampoco voy.

Don Alonso, para finalizar la conversación le dijo, volviendo a señalar a Pizarro:

-¡Míralo!, ¿qué puedes esperar de un hombre de cincuenta años, inculto y analfabeto en este confín del mundo? ¡Sólo codicia y mezquindad!

(imagen: "Los trece de la fama". Imagen reproducida de: "Nobleza y élites tradicionales análogas", de Plinio Corrêa de Oliveira, t. II: "... Revolución y Contra-Revolución en las tres Américas", Apéndice hispanoamericano de la obra)


Colección Bicentenario

Serie Crónicas Anecdóticas de los Conquistadores Españoles

Antonio Capel Riera

A manera de prólogo

Repasar la Historia sea cual fuere la época es una tarea apasionante. Sin embargo, leer capítulos aislados de un determinado momento histórico, puede resultar altamente satisfactorio si el lector se adentra en el momento histórico y participa a través de la pluma del escritor en pasajes olvidados en algunos casos, curiosos en otros, pero todos llenos de misterio, humor y entelequia.

Los lectores noveles podrán encontrar placer en la lectura a la vez que podrán conocer aquellas hazañas que marcaron la Historia de España en su afán de conquista. Los relatos históricos de fácil comprensión son el mejor camino para ampliar el horizonte de la cultura general tanto de propios como de extraños.

Me permito poner a disposición de los amables lectores estos fragmentos históricos que no pueden pasar por alto nuestra memoria ni la de nuestros descendientes, precisamente en esta época en la que ya se viven los preparativos recordatorios del Bicentenario de la Independencia en aquellos países herederos de nuestra lengua, religión y cultura.

domingo, 13 de junio de 2010

ATERRIZAJE A TRAICIÓN, nueva novela de A. Capel

Aterrizaje a traición

Antonio Capel entrevistado en Radio Nacional de España

(EF) El escritor Antonio Capel tras el éxito obtenido con su novela'La rumba que llegó del frío' , nos hace una nueva entrega titulada'Aterrizaje a traición' cuyo argumento se basa en los problemas emocionales no detectados en muchos pilotos de líneas comerciales, que comprometen gravemente la seguridad del pasaje. La novela, escrita con las habituales dosis de sentido del humor y también de tensión que caracterizan sus anteriores obras, fue presentada ante medio centenar de rendidos lectores de este profesional de la medicina metido a escritor en sus ratos libres.

martes, 4 de mayo de 2010

Presentación de una novela - 'Aterrizaje a traición', de Antonio Capel Riera





LV.04-05-2010.-El podólogo Antonio Capel Riera se está destapando como uno de los escritores murcianos más prolíficos de los últimos tiempos. El pasado jueves presentó en el Hotel El Churra de Murcia su nueva novela, la tercera, que lleva por título 'Aterrizaje a traición', y cuyo argumento se basa en los problemas emocionales no detectados en muchos pilotos de líneas comerciales, que comprometen gravemente la seguridad del pasaje. La novela, escrita con las habituales dosis de sentido del humor y también de tensión que caracterizan sus anteriores obras, fue presentada ante medio centenar de rendidos lectores de este profesional de la medicina metido a escritor en sus ratos libres. El presidente del Colegio de Enfermeros, Diego Gutiérrez, y el presidente de la Asociación de Escritores (Aermu), Marcelino Menéndez, se encargaron de presentar el evento, que finalizó con las palabras del propio Antonio Capel y con un vino español y unos suculentos canapés.

sábado, 10 de abril de 2010

Objetivo: Adolf Hitler





Estuve en la presentación del libro de Patrick Ericson, cuyo título es ‘Objetivo: Adolf Hitler’. La tertulia fue muy interesante, pero escasos de tiempo. El presentador -José Belmonte- condujo el acto de maravilla. Felicito a Patrick por su nuevo trabajo.

lunes, 22 de marzo de 2010

Aterrizaje a Traición


¿Estamos seguros en manos de pilotos con problemas anímicos?
¿Influyen en el comportamiento de los pilotos sus circunstancias personales?
La importancia de un buen estado físico y anímico del piloto es probablemente uno de los principales factores responsables de accidentes inexplicables que en última instancia se atribuyen a los fallos humanos del piloto.
“Aterrizaje a Traición” es un apasionante relato que invita al lector a un viaje imaginario lleno de sorpresas, lascivia y suspenso, donde el amor, poder y ambición desencadena un inesperado desenlace que supera la ficción.


http://video.msn.com/video.aspx/video.aspx?mkt=es-us&vid=b57fade9-5355-4a5c-ad36-f33f5fe96091

· http://www.abc.es/20081106/internacional-iberoamerica/error-piloto-posible-causa-200811062324.html

· http://www.publico.es/espana/151430/accidente/spanair/produjo/error/piloto/unido/concatenacion/fallos/tecnicos

· http://www.publico.es/espana/151430/accidente/spanair/produjo/error/piloto/unido/concatenacion/fallos/tecnicos

· http://www.hangar57.com/pequenos_errores.html

· http://es.paperblog.com/grandes-accidentes-aereos-errores-de-apreciacion-que-matan-la-tragedia-del-vuelo-168-de-vasp-26399/

· http://www.elpais.com/articulo/espana/Air/Europa/despide/pilotos/pelearon/borrachos/horas/volar/elpepuesp/20081006elpepunac_18/Tes

· http://www.infobae.com/futbol/422351-101094-0-Detienen-piloto-borracho-que-estaba-punto-volar-Bombay

· http://www.canarias7.es/articulo.cfm?Id=160465

· http://www.20minutos.es/noticia/393332/0/avion/error/destino/

·